Son muchos los interrogantes que se generan al tratar de definir cuáles son los elementos clave que permiten posicionar un destino turístico en el mercado, ser competitivo y crecer de manera constante.
Un destino se construye a partir de la capacidad que tienen las empresas y personas del territorio para crear e innovar atractivos, productos y servicios que se conviertan en experiencias que el turista valore como nuevas, diferentes o exclusivas, y quede en su percepción que sólo en ese lugar se pueden disfrutar.
El destino debe tener una cadena turística claramente identificada y técnicamente definida; podemos compararla con una orquesta, donde cada instrumento debe interpretarse en el momento indicado y con la virtud requerida. El turismo es una actividad muy sensible y la inconformidad del turista puede darse por el más pequeño detalle. Nuestro cliente espera excelencia en todos los productos y servicios; transporte, alojamiento, información, alimentación, diversión, guíanza, cultura ciudadana turística.
Más allá de considerar el servicio como un fin, debemos entender que es el medio para lograr los fines, y debe convertirse en una filosofía y compromiso de las empresas de la cadena. La calidad del servicio se fundamenta en la capacidad técnica (competencias) y la actitud que tiene el talento humano vinculado a esta actividad; es decir, el talento humano debe estar alineado con el negocio turístico; y el servicio se soporta con un diseño técnico basado en las exigencias del turista.
El turista espera encontrar un destino preparado para atenderle y satisfacer sus necesidades y expectativas
La magnitud del destino que queremos posicionar y el mercado al que queremos llegar, determinan la exigencia de infraestructura y acondicionamientos del territorio. Las condiciones de tecnología, aeropuertos, terminales de transporte, vías, edificaciones, mobiliario, servicios públicos y urbanismo; deben estar acorde al perfil del cliente que esperamos y ser coherentes con la promesa de valor que le hacemos al turista.
Un destino debe tener un nombre y una imagen que lo represente, una marca que distinga al destino y que toda la cadena turística reconozca, proteja, aproveche, promocione y difunda. El mensaje de marca para el mercado debe ser uno solo.
Un destino turístico exige un plan estratégico de mercadeo y comercialización que garantice que el mercado objetivo lo identifica, lo entiende, lo reconoce y especialmente, lo demanda en los volúmenes que se han proyectado. Esta estrategia debe estructurarse a nivel macro y micro; con acciones pensadas y ejecutadas en colectivo; y con acciones individuales de los actores de la cadena que estén alineadas con el plan estratégico comercial del destino.
En el “Triángulo del Café” trabajamos en estos y otros aspectos para mejorar nuestro nivel de posicionamiento en el mercado nacional e internacional; aplicamos creatividad e innovación, actuamos como cadena y clúster turístico, mejoramos permanentemente el servicio, invertimos en infraestructura, aprovechamos nuestro Paisaje Cultural Cafetero y establecemos e implementamos estrategias comerciales. Nuestra gran fuerza del destino es un trabajo en alianza, un trabajo concertado, un trabajo en equipo.
El presente y el futuro del destino turístico “TRIANGULO DEL CAFE”, está en nuestras manos
Por: Jorge Gómez Betancourt
Director Ejecutivo, COTELCO Quindío.
E-mail: dirección@cotelcoquindio.org
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